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Jun04

Diferencias entre la Creación de Sociedades Urgentes frente a Sociedades Planificadas.

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Diferencias entre la Creación de Sociedades Urgentes frente a Sociedades Planificadas.

CUÁNDO Y CÓMO DEBEN CREARSE SOCIEDADES URGENTES.

El motivo de proceder así puede ser de lo más variado: desde la necesidad de crear rápidamente una filial por parte de un grupo de empresas – multinacional o no – para atender una línea de negocio que puede obtener una ayuda pública o privada en un plazo o por concursar en una adjudicación pública, hasta una operación por razones fiscales de última hora; o bien por proyectos que surgen al hilo de un plazo administrativo o de otro tipo. 

Es decir y de manera general, las sociedades solamente deben montarse de manera rápida cuando la velocidad sea fundamental de manera objetiva. No, en cambio, cuando sea relevante subjetivamente para los socios (Porque se quiera cerrar ya esa fase del proyecto por ejemplo). 

Sin embargo, se ha consolidado en la cultura empresarial nacional la idea de que constituir una sociedad es algo rápido y sencillo. Se descuida el último paso, que debería ser el primero o el segundo en el plan de emprendimiento y que realmente es fundamental para la estabilidad y pervivencia de la empresa y del retorno posterior de la inversión en dinero, tiempo, energías y activos que se realiza. 

SE VENDEN SERVICIOS DE SOCIEDADES URGENTES PORQUE SON UN MEDIO PARA LA VENTA RÁPIDA DE OTROS SERVICIOS MÁS RENTABLES.

Desde luego, ofertar que se pueden crear sociedades en 24 horas es algo lícito. Sin embargo, queremos llamar la atención sobre el hecho de que crearlas así no deja de ser algo sobre lo que el proveedor no tiene capacidad de crear valor. Es decir, se crean sociedades en 24 horas porque es posible de facto y cualquiera puede hacerlo, no porque sea una especialidad de quien lo ofrece. Esto es importante porque resaltar un elemento intrascendente de un servicio normalizado suele ser usado como una técnica publicitaria para atraer la atención del cliente. Es legítimo, pero del lado del cliente no es bueno si éste, como suele ser, no es una persona bien informada. 

Las técnicas de venta más depuradas de los proveedores interesados en constituirlas inducen a meter prisa a los clientes para conseguir ventas rápidas. La mayor parte de los emprendedores y empresarios han montado su empresa a través de algún tipo de asesoría o gestoría que, una vez han informado sobre las igualas de contabilidad, fiscalidad y gestión social, relativizan la parte de montar la sociedad entre los socios. Las más de las veces se informa que se pueden montar sociedades en 24 horas. 

Solamente hay que echar un vistazo a la cantidad de publicidad existente al respecto para darse cuenta de que acentuar el elemento de la rapidez – léase la facilidad de montar la sociedad – parece que solamente beneficia al vendedor si no existe motivo para la misma de manera objetiva. 

La razón de ello estriba en la asimetría de información existente entre quien constituye la empresa por encargo y el cliente. Efectivamente, el cliente acude con dos aparentes y únicas necesidades expresadas o manifestadas – las únicas de las que tiene conciencia claramente – solicitando externalizar un servicio para cumplir con obligaciones que le impone la ley: declarar tributos, realizar nóminas, llevanza de la contabilidad… y la propia constitución de la sociedad. Estas dos necesidades encajan perfectamente en los servicios de gestión de quienes habitualmente constituyen las empresas por encargo porque montarlas suele traer la contratación de los otros servicios mencionados y éstos representan ingresos fijos mensuales para su cuenta de resultados. Por eso, una vez puestos de acuerdo con el cliente en la relación precio/servicios a obtener, tal vez no interese tanto asesorar un poco más allá y un poco mejor por si en tal caso se convierte en un impedimento añadido para conseguir dicho cliente/iguala de servicio. ¿Para qué informar de algo que puede impedirnos conseguir un cliente?. El proveedor de servicios delega la responsabilidad sobre dicha información estratégica en el cliente y no sobre sí mismo, al fin y al cabo dicho proveedor es un gestor, un tramitador o, a lo sumo, un asesor estandarizado (obsérvese la sinécdoque). 

El problema es que el cliente manifiesta esas dos necesidades pero, en realidad, debería expresar una tercera para que le asesoren acerca de si la forma en cómo ha elegido asociarse es la más aconsejable para evitar problemas de socios en el futuro o que, de existir éstos, se hayan previsto unos mecanismos adecuados de salida, resolución o que, al menos, hayan situado los derechos y obligaciones de los socios en el mejor equilibrio posible o, finalmente, al menos todos los socios sepan a lo que se exponen si asumen su forma de asociarse de la manera en que tienen planteado. 

Sin embargo, aconsejar a un cliente que monte una empresa personalizando y equilibrando los derechos e intereses de los socios puede impedir su creación porque cuando los Abogados exponemos a los clientes los problemas que deberían resolver de manera anticipada los estatutos de la sociedad o el pacto parasocial no es infrecuente que el proyecto se ralentice o se termine ahí porque es fácil ser socios con unos objetivos comunes pero no es tan sencillo cuando se regula su relación por escrito exponiendo distintos escenarios a futuro. Cuando se comienza a negociar para regular la letra pequeña a menudo los que iban a ser socios se dan cuenta de que no están de acuerdo en todo lo que es importante (y que hasta ese momento no se habían planteado como relevante por desconocimiento). 

Los Asesores deberían – y debemos – buscar siempre el bien del cliente por encima del nuestro. Focalizarse en ganar clientes a largo plazo en lugar de vender servicios a corto. Perder hoy una iguala por desacuerdo de los socios una vez que les hemos provocado abrir los ojos puede significar perder a corto pero también invertir a largo en confianza del cliente y a medio en cuanto que si la sociedad finalmente se crea será mucho más estable y perdurable. 

CREAR SOCIEDADES URGENTES ES UNA TEMERIDAD NORMALMENTE.

Considerar que constituir la sociedad en menos de 24 horas es una ventaja es absolutamente incorrecto y totalmente desaconsejable. Psicológicamente los clientes tienden a pensar que “basta con ir a la Notaría y firmar” porque así se lo transmiten muchas veces los interesados en sus igualas. Efectivamente, asistir a la Notaría puede ser cuestión de media hora porque los estatutos a adoptar serán los estándar publicados en el Boletín Oficial del Estado (Si acaso con levísimas e intrascendentes variaciones). El problema es que hacerlo todo tan rápido hace que los clientes omitan lo verdaderamente importante. Con un ejemplo algo tosco podríamos equipararlo al proceso de comprar un coche en un concesionario sin haber elegido bien antes qué nos interesa del vehículo que satisfará nuestras necesidades para poder elegir lo que más nos conviene según modelo, tecnología y sistemas disponibles, dando por hecho que, en todo caso “tendrá lo que necesitamos para movernos”. Así es, comprando un coche de este modo obtendremos uno que se moverá pero no es lo mismo usar un utilitario para viajes largos (Se romperá antes y tendremos menos seguridad en carretera) que disponer de un cuatro por cuatro y esperar que consuma poco, o bien, adquirir un mini para llevar a cuatro niños en la parte de atrás; y hacer un viaje con un maletero de menos de doscientos litros en un biplaza cuando nuestra familia tiene cuatro o más miembros; o finalmente, comprarnos uno de gama alta sin estudiar si podremos afrontar sus costes de mantenimiento y piezas posteriormente y más aún si varía, a la baja, nuestra economía personal. Como decíamos, el ejemplo es simple pero gráfico. Pues así se constituyen las empresas en España: la gente invierte su patrimonio y ahorros en dichos proyectos sin haber definido y asegurado bien todas las cuestiones – de las que sean más o menos conscientes – que serán relevantes con posterioridad a la constitución de la empresa. 

Y es que el problema de pensar que podremos arreglarlo a posteriori es que habremos perdido, generalmente, la posición de igualdad para con nuestros socios. Una vez firmada la escritura de constitución, si no lo hemos atado todo bien, estamos vendidos. Antes de firmar todos los socios están en condiciones de igualdad, después de firmar primará únicamente lo que digan los estatutos. A estos efectos, serán irrelevantes los pactos verbales que originaron el proyecto emprendedor, quien tenga el poder – concedido por la regulación legal y contractual – lo ejercerá llegado el caso según sus mejores intereses. 

ALGUNAS PREGUNTAS Y ESCENARIOS QUE DEBERÍAN PLANTEARSE LOS EMPRENDEDORES ANTES DE CREAR UNA SOCIEDAD SIN PERSONALIZAR LOS ESTATUTOS.

Esto es, queremos significar que los estatutos básicos facilitados por la asesoría o notaría o sacados del BOE, no suelen regular algunas cuestiones tan importantes como éstas: 

1. Los socios que se unen con el compromiso de trabajar los dos para la sociedad y se reparten porcentajes del capital social con tal premisa, deberían establecer previsiones expresas para poder excluir al socio que unilateralmente deje de prestar servicios a la sociedad (por cuenta ajena o en régimen mercantil), si no quieren gravar su proyecto con un losa. 

2. Los socios que creen que tienen más controlado a su socio porque se han repartido el capital al cincuenta por ciento y no prevén los costes que tendrá esa decisión llegado el caso si no se regulan los derechos políticos superando el régimen básico de la Ley, si no quieren perder mucho dinero empleado. 

3. Los socios que se unen en proporción asimétrica de participación en el capital social y no se protegen regulando mecanismos anti dilución frente a ampliaciones de capital que no puedan suscribir posteriormente si no quieren quedar, de facto, fuera de la sociedad. 

COMO CONCLUSIONES

1. La regulación de las reglas por las cuales se regirá la relación entre los socios, plasmadas en los estatutos y en pactos sociales, debe ser lo primero que acuerden los socios una vez se han puesto de acuerdo para desarrollar la idea o proyecto. Y claramente, antes de ponerse a ejecutarlo en régimen informal. 

2. Esta regulación debe ser absolutamente personalizada según las expectativas, peso de cada socio en el proyecto, aportaciones de cada uno e intereses a cubrir. 

3. Llevar a cabo lo que exponemos, implica un auténtico coaching legal. Para empezar con buen pie, hay que comenzar la casa/empresa por sus cimientos. 

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